NUESTRO FUNDADOR, BEATO JUAN NEPOMUCENO ZEGRI Y MORENO


 

Presentamos una breve biografía de este hombre de Dios y del pueblo, testigo y profeta de la ternura y de la misericordia de Dios, mártir de la caridad redentora.

¡MERCED DE DIOS EN LA IGLESIA Y EN EL MUNDO DE HOY!


Como hombre, fue íntegro, equilibrado y coherente, responsable y decidido, abierto a la vida y a las relaciones. Buen comunicador y amigo de sus amigos.

Como cristiano, fiel a la fidelidad que Dios le había revelado en el misterio pascual de su Hijo, con quien le configuró, llegando a sufrir un verdadero martirio del corazón.

Como fundador, fue aquel que supo dar la vida por su obra, en silencio y soledad, en un desierto no deseado pero amado, desde el que introdujo a toda la Congregación en un camino de comunión como signo de fidelidad al Evangelio y al carisma recibido del Espíritu.


El sueño más acariciado por él, que fue también el carisma que recibió como don, para bien de la Iglesia y de la comunidad humana, fue:
"Curar todas las llagas, remediar todos los males, calmar todos los pesares, desterrar todas las necesidades, enjugar todas las lágrimas, no dejar, si posible fuera en todo el mundo, un solo ser abandonado, afligido, desamparado, sin educación religiosa y sin recursos"

Vivió e hizo suyas todas las virtudes cristianas de manera heroica, sobre todo la fe, la esperanza y la caridad y todas aquellas virtudes humanas que dan elegancia a la caridad y la hacen entrañable en las relaciones: humildad, afabilidad, dulzura , ternura, misericordia, bondad, mansedumbre, paciencia, generosidad, gratuidad y benevolencia.

Reliquia del P. Zegrí.

BEATIFICACIÓN DE NUESTRO FUNDADOR

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