Mercedarias de la Caridad

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Las Mercedarias de la Caridad os dan la Bienvenida

"Agradecimiento a Dios por mis 50 años de vida consagrada" Pilar Franco

Experiencia testimonial en primera persona.

Una mañana de sol, paseando por un jardín, mis ojos se detuvieron ante una fuente.

Miro fijamente y algo que me sorprende. El agua de la fuente subía y subía con toda su belleza.

Cual no sería mi asombro, cuando al descender el agua, salpicaba las flores del jardín solo por el lado derecho. Las otras flores no se quejaban, y para mí sorpresa todas ellas crecían por igual, porque Dios es Padre de todos y hasta en la misma naturaleza se manifiesta.

En aquel momento hubo un silencio respetuoso en mi interior, ante tal lección de amor, recordando el salmo: “A las fuentes de agua viva me conduces Señor”…

En aquel instante inolvidable le dije al Señor: Gracias por haberme regalado esta imagen que me acerca a Ti.

v  Riega Señor el jardín de mi corazón de justicia, paz, amor

v  Riega Señor mi jardín en Libertad de Espíritu

v  Riega mi corazón Señor en amor a la Iglesia y mi Congregación a la que tanto amo.

Hoy resuena en mi corazón un canto agradecido de alabanza, pues soy de los que creen sin haber visto. “Me sedujiste Señor el día de mi primera comunión y yo me deje seducir”. 

Por todo ello hoy puedo decir que el Maestro ha regado mi jardín durante estos 50 años sin cansarse. En ellos, sin duda, habrá encontrado espinas, abrojos y mis debilidades, pero hasta hoy continúan vivas las flores de mi jardín interior desde que el Señor me llamó   para estar con él y con mis hermanos/as en la fe a través de la Consagración Religiosa.      

v    Agradezco a mi familia los valores cristianos que me enseñaron  

v   Agradezco el carisma mercedario que aprendí en mi colegio 

v   Agradezco a mis amigos que en verdad me han hecho ver en profundidad el significado de la Vida Consagrada para mejor servir  

v   A las Hermanas de América (Brasil) que me acogieron durante 24 años. 

v   Gracias a mi Comunidad que me acoge y me ayuda a crecer.  

Y gracias a todos vosotros que habéis querido acompañarme y compartir el Pan de la Eucaristía y al mismo tiempo ayudarme a dar gracias a Dios por tantos beneficios que el Señor en su bondad me ha regalado.

¡Gracias,Señor!                 Pilar Franco Uriol ,mc