Jornada Mundial de la Vida Consagrada – Felicitaciòn de la Superiora General
Jornada Mundial de la Vida Consagrada 2026
En plena sintonía con este llamado del Dicasterio para los Institutos de Vida Consagrada y las Sociedades de Vida Apostólica, nuestra Superiora general, en su mensaje de felicitación, nos ayuda a concretar este desafío desde nuestra propia identidad y carisma. Sus palabras iluminan cómo este llamado universal a ser testigos de esperanza se encarna en nuestra vocación específica de mujeres mercedarias consagradas, llamadas a vivir y manifestar la profecía del amor misericordioso de Dios en medio de un mundo herido.
Desde esta perspectiva, nos recuerda que el lema de la Jornada de la Vida Consagrada “Profecía de la presencia: Vida consagrada donde la dignidad está herida y la fe es puesta a prueba…”, expresa profundamente nuestra misión en la Iglesia y en el mundo, impulsándonos a hacer vida el legado profético del P. Zegrí: curar, remediar, calmar, desterrar necesidades y enjugar lágrimas…A continuación, el mensaje de la Superiora general:
Queridas Hermanas: El día 2 de febrero celebraremos la jornada de la vida Consagrada, con el Lema: “Profecía de la presencia: Vida consagrada donde la dignidad está herida y la fe es puesta a prueba…”
Me ha parecido que concuerda perfectamente con nuestra vocación de mujeres consagradas en la Iglesia, y que nos impulsa a hacer realidad lo que el P. Zegrí, profeta del amor misericordioso de Dios, nos dejó como carisma: curar todas las llagas, remediar todos los males, calmar todos los pesares, desterrar todas las necesidades, enjugar todas las lágrimas, no dejar, si posible fuera, en todo el mundo, un solo ser abandonado, afligido, desamparado, sin educación religiosa y sin recursos.
La definición del carisma sigue siendo un gran desafío para vivir nuestra consagración con sentido. Nos debemos a la humanidad herida y pobre, alabando y dando gloria a Dios por todos los seres humanos, especialmente por los más vulnerables, entregando nuestra vida por ellos.
Dice el Dicasterio de la vida Consagrada: Las personas consagradas estamos llamadas a compartir situaciones complejas: contextos marcados por conflictos, inestabilidad social y política, pobreza, marginación, migraciones forzadas, minorías religiosas, violencia y tensiones que ponen a prueba la dignidad de las personas, la libertad y, a veces, la propia fe. Experiencias que revelan cuán fuerte es la dimensión profética de la vida consagrada como «presencia que permanece» junto a los pueblos y a las personas heridas, en lugares donde el Evangelio se vive a menudo en condiciones de fragilidad y prueba.
El “permanecer evangélico” en estos contextos y situaciones, espera el ejercicio de nuestra caridad redentora. No nos cansemos jamás, pues Dios también hoy ha visto el dolor de su pueblo y ha decidido bajar a liberarlo. (Ex 3,7).
Feliz día de la vida consagrada. Un fuerte abrazo al que se unen las hermanas del consejo general
Sor Aurora Calvo, Superiora general

